¿Qué es la Abelmoschus esculentus?

¿Qué es la Abelmoschus esculentus?

En el mundo del servicio, saber y conocer lo que estás ofreciendo forma parte de una buena atención. Lo contrario significa desinterés, apatía y falta de compromiso con lo que se hace. Suena radical y lo es. Cuando voy a un restaurante y no me basta la descripción del producto o tengo dudas, y pregunto, y me dicen no lo sé, pienso: ¿quién lo sabe, entonces?

Existen diferencias sutiles que marcan la diferencia. No es lo mismo que un plato lleve cebolla cruda, que cocida. Que me guste una gran variedad de sabores picantes no significa que me guste el wassabi, y así podría hacer una larga lista.

Hace un par de días, cenando en un restaurante griego, uno de mis amigos estaba 90 % seguro sobre qué ordenar. La única razón por la cual no estaba 100 % seguro era que no conocía uno de los ingredientes del plato, llamado okra .

Cuando llegó el camarero a tomar la orden, él le preguntó: “¿qué es exactamente okra?”. El camarero se delató en el acto, giró los ojos hacia arriba y empezó a hacer sonidos como los que hacemos cuando no nos viene algo a la mente. Después de 40 segundos (que en ese momento se sintieron como cinco minutos), no supo cómo explicarlo.

Estaba claro que no tenía idea.

Alguien que no sepa decir si estamos hablando de un vegetal, de una legumbre, de un tubérculo, de un ave, o de un tipo de alga, y no pueda ni siquiera adelantarnos de qué color es, a qué sabe, qué textura tiene, de dónde viene o a qué se asemeja, no tiene absolutamente ni idea de lo que es. Finalmente, le preguntó a la dueña del restaurante quien, por casualidad y por suerte para él, pasaba por nuestra mesa. Ella rápidamente lo explicó de forma práctica, y dijo: “son como las judías verdes”. “Bueno, pensé, ninguna explicación académica, pero válida para tomar una decisión”. Pero estoy segura si consultas a un/a botánico/a, seguramente tendría algunas cosas que explicar.

Si vamos más allá de las culpas y de la defensa, se entiende que una persona que emplee a alguien que no esté entrenada antes — y me refiero a que no conoce lo que está vendiendo — es un emprendedor/a irresponsable. De igual forma pienso que una persona que trabaje en un lugar y no muestre interés por lo que va a vender no es el candidato/a adecuado/a. Si se juntan las dos, es un negocio que se sostiene en tres mondadientes, porque lo único que hace esto es dejar al consumidor en un limbo.

En este caso, el que trabaja en un restaurante tiene que conocer toda la carta por nombre y no por numero (de esto hablaré en otro post), haber probado los platos, ver cómo el cocinero los prepara, con qué tipo de materia prima trabaja y poder aclarar y explicar a los comensales todo lo que surja. Lo mismo aplica para las bebidas y los postres.

De eso se trata el trabajo de conocer, y si estás en el sector de servicio, solo puedes mejorar si tú y tu equipo no os quedáis en la mera función, porque si nos quedamos con la idea de que un camarero o camarera solo tiene que saber tomar las órdenes, meaning saber escribir y llevar las bebidas y los platos de la cocina a la mesa, estamos fomentando la idea de que los oficios (que por cierto existen desde mucho antes que las carreras académicas) degradan el potencial intelectual de un individuo. Tomarse este asunto con seriedad es fundamental para que el nivel de exigencia y de satisfacción se eleve y sea capaz de crear una experiencia de consumo única.

He puesto el ejemplo de un restaurante, pero vale para todo. Da igual si es una ferretería, peluquería, o floristería y si el producto en vez de okra es un tornillo, un corte de pelo o un tipo de flor.

Como consumidores, preguntar por algo referente al producto no es una intromisión, ni tampoco es una pregunta malintencionada, ni una pérdida de tiempo, como algunos en el sector te hacen sentir que es. Por el contrario, es un deber para el que trabaje en un negocio, en calidad de embajador o representante de una marca, conocer TODO lo referente al producto. Ese es el nivel de responsabilidad que manifiesta profesionalidad.

¿Que es posible vender algo a pesar de esto?, sí, de hecho pasa y es lo que abunda, pero esta actitud nos convierte en consumidores conformistas que apoyan la mediocridad en cuanto se refiere a la atención.

PIZZA Y ROSAS
Para compensar la historia voy a contar otra anécdota de un camarero que trabaja en el restaurante más kitsch, pero con el mejor estándar de pizza que hay en mi ciudad adoptiva. Un día fuimos a cenar en familia, y mi suegra, que es amante de las flores en general, pero de la rosas en particular, reconoció, por los pétalos, la variedad de rosa que adornaba la mesa, pero le llamó la atención que no tenían espinas. Ella hizo el comentario en la siguiente oportunidad que tuvo frente al camarero, quien le explicó cómo se llamaba la especie y que era una variante de la que ella conocía, la única diferencia era que no tenía espinas. Después de pagar la cuenta y antes de levantarnos él había preparado una rosa que le regaló. Este camarero no era el dueño del restaurante, ni era italiano, ni era jardinero. Sin embargo, se toma su trabajo tan en serio que se nota en su actitud.

¿Ya conocías o has preparado o probado la okra? Aquí te dejo una receta.

¡Siempre gracias!
The Hospitality Hunter

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