Light your Fire. ¿Comer o cocinar?

Si me preguntas, yo prefiero mil veces comer a cocinar. Además, amo la cocina italiana por su simpleza, por la pureza de sus ingredientes locales y por la dedicación que le ponen.

Hace una semana me encontré con una amiga italiana que no veo con mucha frecuencia, pero con la que me gusta muchísimo encontrarme. Marzia y yo hablamos de comida, un tema que nos apasiona a ambas, aunque por motivos sutilmente diferentes. A ella porque le encanta cocinar, y a mí porque me encanta comer. Por eso, todas nuestras conversaciones giran la mayoría de veces, alrededor de este tema.

La vida de Marzia ha estado rodeada de historias, en torno a la mesa, cada uno de sus recuerdos son plurisensoriales y tienen como escenario principal la cocina. Su madre tuvo un pastificio —una fábrica de pasta fresca— en Roma, y su padre, que nació en Aversa, la ciudad originaria del queso mozzarella, se le da muy bien la cocina, con lo que te imaginarás las consecuencias. A ella no se le puede dar gato por liebre, porque reconoce a distancia la pasión puesta en la comida.

Cuando ella habla de comida, se convierte en la comida misma, quiero decir, te describe todo con cuidadoso detalle y con una precisión que saborea, hasta el punto de entrar en un estado de absorción tal que revive y te hace vivir a ti también, las vivencias y los recuerdos.

Nuestro último encuentro fue realmente importante porque, de repente, mientras ella me contaba una receta, explotó una verdad ante mis narices que me hizo ver algo esencial de manera muy clara.

Marzia me estaba explicando cómo le ha tomado años de práctica lograr la consistencia PERFECTA de una receta romana llamada cacio e pepe, para la que, además de la pasta, solo se necesitan dos ingredientes: queso pecorino romano y pimienta negra. ¿Se puede pedir menos?

Pero, la complejidad de este plato radica en la preparación. El reto es lograr que el queso junto con el agua de la pasta que se le añade se convierta en una salsa cremosa que fluya a lo largo de la pasta.

Para que esta alquimia se dé, es necesario estar presente en cuerpo y alma durante la preparación, usar las cantidades precisas, mezclar las partes en el tiempo y al ritmo perfecto, hasta que todos los elementos se integren al unísono: el agua almidonada de la cocción de la pasta con el queso, a un compás particular para que finalmente el calor de la pasta al dente, lo derrita hasta el punto óptimo.

Marzia vibraba con su historia, y me estaba haciendo vibrar a mí también. Yo me sentía viva a medida que ella iba narrando. Mientras ella me contaba el proceso, a mí no solo se me hacía agua la boca, sino también los ojos.

¿Cómo era posible que por escuchar la preparación de una receta me estuviera emocionando, de esa manera?

Entonces, de repente, algo hizo clic y entendí.

Ella estaba haciéndome una transfusión de la pasión que le produce meterse en la cocina a preparar platos simples de alta complejidad para lograr un sabor especifico y recrear recuerdos únicos. La fuerza de esta combinación me contagio hasta el punto de hipnotizarme.

Cuando volví al presente me di cuenta que lo tenía frente a las narices y no lo había visto. Lo había intuido, lo sospechaba, pero aún no lo había entendido.

Yo estoy convencida que la vida no se trata de vivir, ni de estar vivo.

La vida va de sentirse vivo.

La vitalidad es la respuesta correcta a la apatía que tanto he criticado y que nos ha sumergido en vidas repetitivas, monótonas, automáticas.

Todos logramos sacar cosas adelante y funcionar, la pregunta es: ¿bajo qué nivel de energía lo hacemos?

Tomar decisiones tendría que convertirse en preguntarse: ¿lo que hago me hace sentir vivo? ¿Lo que estoy haciendo impregna de vida mis días? ¿Me siento vital cuando hago … tal cosa, cuando me encuentro con… tal persona, cuando me expreso… de tal forma?

La reflexión de hoy me lleva a decirte: dedica tu tiempo a actividades que te hagan sentir útil y competente; disfruta de conversaciones y encuentros que te estimulen. No aspires a menos y dalo todo de ti.

Después de los cuarenta, el tiempo acelera. Ser selectivo y acertar en propósito y misión es importante para darle sentido al tiempo que tenemos y que queda.

Yo ya no lo puedo olvidar. Desde ahora solo lo que Light my fire.

Me encantaría saber ¿qué te enciende y te hace sentir vital?

Siempre gracias.

The Hospitality Hunter

No Comments

Post A Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies