Cómo imprimirle carácter a tu marca

Quizás no lo sabes, pero aunque estes aún estudiando, trabajes por cuenta propia o por cuenta ajena, o estes en el desempleo o estes disfrutando de la jubilación, tú siempre has sido una empresa y una marca, llamada, por tu nombre y apellido.
Y te digo más, cuando estás en el trabajo y llega la hora de irte a casa o cuando bajas la santamaría de tu negocio, sigues siendo una empresa y una marca.

Las personas que te rodean y con las que te has relacionado hasta hoy han sido y cumplen la figura de tus clientes. Te hablo no solo de tus conocidos, sino también de personas desconocidas, que por una u otra razón se relacionan contigo, aunque sea por un corto período de tiempo.

Seguro que conoces la historia del extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde o Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde. Esta historia pudo haberse llamado el Doctor Jekyll y el Doctor Hyde o el señor Jekyll y el señor Hyde, pero no fue así. El título ya adelanta que no se trata de una relación de tú a tú, sino de una relación profesional: el doctor que estudia el caso de un paciente que sufre de un trastorno de personalidad, y que, además al final, el doctor también experimenta.

Wikipedia explica que:el doctor Jekyll es un científico que crea una poción o bebida que tiene la capacidad de separar la parte más humana del lado más maléfico de una persona. No estoy de acuerdo con esto, en concreto con la parte que dice: separar la parte más humana del lado más maléfico de una persona.Y aquí viene la palabra que crea el verdadero conflicto: SEPARAR.

Separar requiere estar en permanentemente estado vigilante. Vivir separados y separando requiere un esfuerzo que es agotador. Si alguna vez has organizado algún tipo de evento sorpresa, sabras que tienes que estar haciendo malabarismos para que la persona que va a recibir la sorpresa, no se entere, no sospeche, no se de cuenta de lo que se esta tramando a sus espaldas. Por un momento, las personas involucradas tienen que actuar de una forma que no parezca que es.

Y es en ese momento donde se producen ciertos estados alterados que dificultan ver lo que realmente, es real y hay detrás de lo que ocurre. Esta es, en mi opinión, la razón por la que cada vez experimentamos menos situaciones e intercambios auténticos en nuestras vidas privadas, profesionales o en el sector de consumo.

Esta manía colectiva de vivir separados de lo que realmente somos, nos empuja permanentemente a buscar, desesperadamente un lugar o un estado de tranquilidad.

Mi teoría —y no me tienes que creer— es que el equilibrio viene de la aceptación de lo “bueno“ y lo “malo“ y no de la negación de lo malo.

Separar crea tensión y confusión, además de que da una imagen irreal, confusa.

Una buena marca personal, con carácter, integra su mundo: particularidades, rarezas, contradicciones, gustos, intereses, experiencias, dualidades, aprendizaje y todo lo que ha permanecido separado, para crear una imagen real, coherente, y auténtica.

Integrar y adecuarse a cada situación es una buena forma de soltar el control, complaciente.

Déjame tus comentarios.

¿Consideras que hay una distinción entre ser una persona fuera del trabajo y otra dentro del trabajo?

Siempre gracias.

The Hospitality Hunter

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